Elevalunas

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No era una mujer cualquiera: se trataba de una mujer-verbo (V).  (¿Quién dijo aquello de que el verbo se hizo carne y que habitó entre nosotros?)

Empezamos casi sin darnos cuenta, al principio podría decirse que yo actuaba como un simple complemento circunstancial (CC). Pronto noté que mostraba interés por mí y me convertí sin proponérmelo en el destinatario de sus acciones, me soltaba indirectas y yo, mientras tanto, adopté discretamente el papel de complemento indirecto (CI). Un día descubrió mis atributos (Atr), desde entonces se volvió extremadamente copulativa, pero no había ningún problema: nos identificábamos. Más adelante se puso transitiva, me decía que sin mí su vida no tenía sentido, que yo era su complemento directo (CD). A partir de ahí comenzaron las exigencias, empezó a exigirme en todos los aspectos, me trataba como a un complemento de régimen (CRég). Así las cosas, nos fuimos distanciando, se volvió muy pasiva, y yo me limitaba a actuar de vez en cuando como un mero complemento agente (CAg).

Se veía venir, todo indicaba que aquella relación no iba a durar mucho: un día la sorprendí con otro. Apenas acerté a decir: ¿pero qué hace en mi cama este sujeto (Suj)?

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2 comentarios en “La sintaxis del amor

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