huellas en la arema

Agustín Márquez

http://amagus.es/

Se salió con la suya, mientras comía no quería cantar y bailar, su intención era la de cocinar mientras saludaba al público con su gorro de chef. Pero al poco tiempo de comenzar dejó de ver, y lo único que pudo hacer fue arrancar a llorar, pues sus deseos eran huir y esconderse. Pero recordó que tenía que subir cientos de escalones desiguales hasta llegar a su cuarto, así que tuvo que esperar allí sentado mientras oía todas las burlas.

Trasnochó asomado a la ventana, pensando en perdonar a quienes se habían reído de él debido a su repentina ceguera, pero por mucho que quiso amar de nuevo, no pudo olvidar aquellas risotadas que tejían en su cerebro una gran telaraña de rencores.

Se subió al borde de la ventana y se despidió del mundo igual que vino.

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