Estatua de la Madre Rusia

Juan Rodrigo Urso


https://juanrodrigourso.wordpress.com

Había una vez una estatua que era única porque podía pensar. Y casi siempre pensaba.
En medio de la plaza de una gran ciudad, rodeada del gentío que paseaba al atardecer, la estatua pensó:
“Me gustaría hacer otras cosas”.
“Para empezar, me gustaría dejar de levantar esta tonta espada”.
“Me gustaría viajar a otros países”.
“Ver películas…”.
“Ir al espacio…”.
“¡Tener novia!”.
“Y …. emm… dejar de ser estatua”.


Este cuento fue finalista del III Concurso Internacional de Microrelatos “Museo de la Palabra” 2012 (22.571 textos recibidos de 119 países)

Su autor contaba con 10 años al momento de escribirlo.

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