Don Andrés Bello, humanista venezolano
Don Andrés Bello, humanista venezolano

Julio Alejandro Wilckock

Poeta, educador, filósofo, filólogo, gramático, jurista, político. Verdadera representación del hombre renacentista. Uno de los más importantes humanistas que jamás haya tenido América Latina. Tal fue Andrés de Jesús María y José Bello López, mejor conocido como Andrés Bello. Este sabio, encarnación americana del ideal de moral y luces, nació en Caracas el 29 de noviembre de 1781.

Vivió en Venezuela hasta 1810. Obtuvo su título de Bachiller en Artes el 14 de junio de 1800 en la Real y Pontificia Universidad de Caracas; realizó estudios de derecho y medicina; aprendió por su propia cuenta el inglés y francés; además, dio clases particulares al joven Simón Bolívar.

En junio de 1810 viajó a Londres, Inglaterra, en la corbeta Wellington, en una misión diplomática como representante de la naciente República de Venezuela. Sin embargo, Bello jamás volvería a su Patria. Se quedó en la capital del Imperio Inglés hasta 1829, donde contrajo nupcias en 1814 con Mary Ann Boyland, quien murió en 1821, después de tener 3 hijos. Luego, Bello se desposó en 1824 con Isabel Antonia Dunn, con quien tuvo 10 hijos.

En 1829, Bello se trasladó a Santiago de Chile, donde comenzó la tercera gran etapa de su vida. En la nación austral, realizó gran parte de su trabajo como escritor y poeta. Además, se desempeñó como senador, cargo en el que su aporte fue fundamental para la redacción del primer Código Civil de aquel país. En 1842, cuando la Universidad de Chile fue creada, Andrés Bello fue designado como rector, cargo que desempeñó hasta su muerte. Fue nombrado miembro honorario de la Real Academia Española en 1851.

Entre sus principales obras destacan: “Silva a la Agricultura de la Zona Tórrida” (1826, poesía), “Principios de Derecho Internacional” (1844), “Gramática de la lengua castellana destinada al uso de los americanos” (1847) y “Filosofía del entendimiento” (publicado póstumamente en 1881).

Andrés Bello falleció en Santiago de Chile el día 15 de octubre de 1865 y fue enterrado en el Cementerio General de esa ciudad. “Sólo la unidad del pueblo y la solidaridad de sus dirigentes garantizan la grandeza de las naciones”, escribió alguna vez. Pocos como él han contribuido a la grandeza humanística e intelectual de Nuestra América.

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