Renacuajo

Eva Cristina Franco

Un renacuajo en un charquito, lloraba porque quería ser igual al sapito que saltaba feliz en la laguna. De tanto llorar, poco a poco se moría, pero en su agonía, un día se sintió diferente, y del charquito saltó, porque siempre fue sapito, y por su impaciencia jamás lo vio.

Eva Franco
Escritora y diseñadora gráfica venezolana. Finalista con dos microrrelatos para la revista impresa Falsaria: Despedida de una lágrima, 3ra. Edición; Una pancarta para Volivar con “V” de vaca, 6ta. edición Revista Falsaria de España. Cántaros de Cartón: microrrelato finalista en el grupo de literatura Letra de palos. Edición impresa 400 palabras. Morir en mí: relato ganador del Foro Juegos Literarios S.R.L. Premio: E-book, y PDF, titulado “Almática” con 35 relatos publicados en la red. Las monedas de abuelo: cuento finalista en la asociación AMEI-WAECE. Los Nubelinos y el Valor del Perdón: cuento de la colección Los Nubelinos, finalista en el I Concurso de Microrrelatos DoyrensMic. Publicado en su antología impresa de relatos fantásticos, España. Colaboradora en la revista digital Valencia Escribe de España. Colaboradora en la revista impresa Matices – Isla de Margarita.

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2 comentarios en “La tristeza del renacuajo (texto de @evadelgadoF , finalista del I Concurso Internacional de Microliteratura “Sólo50”)

  1. No tengo más que agradecimientos, más aún, después de leer maravillosos relatos, donde mi Sapito sólo salta feliz entre ustedes.
    Definitivamente, todo llega a su tiempo, y éste es el momento justo para compartir lo que amamos ser…

    ¡Un fuerte abrazo a todos!

    Eva C. Franco.

  2. Un regalo con mucho cariño.

    LA DESESPERANZA DEL TRIGO.

    Un hermoso trigo abría sus hojas pretencioso frente al sol; que bañaba con sus rayos cada perla dorada, del vestido que lucía. Un pájaro trató de picotearlo, pero la brisa al verlo movió su corriente y lo espantó. Salvado de lo sucedido, coqueto se arregló; él sabía que era el más frondoso del lugar, por lo que llamó la atención del campesino que con fuerza lo arrancó. Adolorido estremeció sus hojas y una lágrima dorada en la tierra cayó, para trasformar lo que moría; en la nueva vida que con la lluvia de la tarde, pronto nacería…

    Eva C. Franco
    (Colección E-book Almática)

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