Batalla-Naval2

Por Julio Alejandro Wilckock

Amanecía el 24 de julio de 1823 sobre el Lago de Maracaibo, el más grande de Suramérica; vientos de libertad soplaban sobre la superficie lacustre, en cuyo seno se ocultaba el opulento recurso petrolero. José Prudencio Padilla, almirante de la Armada patriota, citó a sus comandantes en el bergatín Independiente. Su verbo encendido trazó estrategias y con arengas avivó el fuego de la inminente hazaña.

A media mañana, las embarcaciones saturaban la tranquila masa de agua. Del lado patriota aguardaban los bergantines Independiente, Marte, Fama, Confianza y Gran Bolívar; las goletas Espartana, Independencia, Manuela, Chitty, Emprendedora, Aventina, Peacock, Antonia Manuela y Leona; así como 8 naos menores. 85 cañones y 1.312 marinos apuntalaban el poder de fuego de la armada patria. El bando realista, comandado por el capitán de navío Ángel Laborde y Navarro, contaba con 1.650 hombres y 67 cañones dispuestos en 32 embarcaciones. Tanto poderío naval, semejante conjunción de fuerzas, eran garantía de una conflagración épica, definitiva.

A las dos de la tarde, sopló generoso viento del Noreste. Con la corriente a favor, Padilla mandó a levar anclas e iniciar las hostilidades. Mientras los buques republicanos avanzaban presurosos sobre las aguas, la escuadra realista se mantuvo incólume, anclada en espera del ataque. Casi una hora después, cuando los rebeldes estaban al alcance, Laborde ordenó abrir fuego. Tronaron los obuses, descargaron los cañones letales fogonazos. Pero Padilla no se arredró. Ordenó avanzar a la armada libertaria sin vuelta atrás. Cuando estuvieron más cerca, los morteros patrios restallaron con mortíferas detonaciones. La confusión cundió entre los hispánicos.

Cuando las embarcaciones estuvieron cara a cara, la hueste emancipadora inició el abordaje. Brilló el acero de los sables que entrechocaban, relumbró el fuego de los arcabuces que fulminaba a guerreros de ambos bandos. Pero prevaleció la bravura de los emancipadores. Los realistas preferían lanzarse al agua antes que ser capturados por sus castigadores. Tras dos horas de combate, apenas tres embarcaciones realistas se salvaron del desastre. La victoria era de la armada libertadora.

El triunfo republicano marcó un hecho contundente en las aspiraciones independentistas venezolanas. Desde ese momento, los españoles comenzaron un proceso de negociación que concluyó con la entrega de Maracaibo. El 5 de agosto de ese mismo año, abandonaron definitivamente nuestro territorio.

A siglos de aquella epopeya libertaria, los venezolanos seguimos dando una batalla contra la opresión y la injusticia. Y las banderas de Libertad e Independencia vuelven a flamear en cada rincón de la Patria, acrecentando el orgullo de ser hijos e hijas de Libertadores.

infografía batalla naval

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Un comentario en “BATALLA NAVAL DEL LAGO DE MARACAIBO, EL SELLO FINAL DE NUESTRA INDEPENDENCIA (24 DE JULIO DE 1823)

  1. ” la batalla “.

    Hoy
    llegué y entré
    a la casa donde están mi Padres.

    Me
    recibieron con los brazos
    abiertos llenos de dulzura y amor.

    El hogar
    es de todos, sólo necesitas
    tocar la puerta y ellos te abrirán, y
    verás la luz que existe en tu corazón.

    Amor y gratitud.

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