dying-man

Francisco Machalskys

Al lento correr de la aciaga hora
mi non sancta boca arrepentida ora
en pos del perdón tras una vida
de blasfemias y excesos abrigadora

Y tras de mi oración el silencio,
luces inundan mi nada por el resquicio
dejado por las horas de existencia
a mi arbitrio esgrimida, cual Dios quiso

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