Charles Reznikoff

I

Abuelo se estaba quedando ciego. Solía sentarse en su silla al lado de la ventana.

Sólo salía de casa los días sagrados. En esas ocasiones acudía a la sinagoga.

Durante la fiesta de Rosh Hashaná (el Año Nuevo judío) Tío llevó al Abuelo a Brownsville.

Ambos iban atemorizados.

En la ida no pasó nada.

De regreso, un muchacho que manejaba una carreta llena de mercancías pasó cerca de ellos. Entonces, se inclinó sobre Abuelo y Tío e hizo restallar sobre sus cabezas el látigo con el que solía azotar a sus caballos.

II

En Yom Kippur (el Día de la Expiación) Tío acompañó al Abuelo a la sinagoga.

Era de noche y no habían regresado.

Tendrían que haber regresado a la hora del atardecer para terminar el ayuno.

El Nieto salió a esperarlos.

Abuelo venía solo.

–¿Dónde está Tío? –preguntó el Nieto.

Abuelo no respondió.

Mientras subía las escaleras de la casa se resbaló. Se dirigió a su silla, ubicada al lado de la ventana. Se sentó mirando hacia la noche. Lágrimas corrieron de sus ojos casi ciegos y cayeron sobre sus manos.

Más tarde llegó Tío sin su sombrero. Sangre goteaba de su cabello.

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Un comentario en “Abuelo y Tío (un #microrrelato objetivista)

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