Despedida en el arrabal

Rod Risk

–Los perdí… –caviló el veterano detective. Borbotones de espesa sangre corrían por su costado; el curtido oficial ya sentía los primeros espasmos mortales. Oyó pasos en carrera, voces – ¡Ahí está, mátenlo!-. El moribundo encendió un cigarrillo, sacó a relucir su 45: –Si así tiene que ser, así será…

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